Manual · 2 de 2
El presupuesto perfecto
La factura cierra un trabajo y el presupuesto lo empieza. Lo que no quede escrito aquí lo discutirás después, y casi siempre a tu costa.
Por Hayder · Revisada el 16 de octubre de 2026
Un presupuesto es un acuerdo de expectativas
En psicología de las organizaciones se habla del contrato psicológico: lo que cada parte cree que la otra le ha prometido, esté escrito o no (Rousseau, 1989). Cuando la realidad no coincide con esa creencia, la otra parte no lo vive como un malentendido, sino como un incumplimiento.
Casi todos los conflictos con un cliente nacen ahí: «pensaba que los textos los ponías tú», «creía que los cambios eran ilimitados». Un buen presupuesto convierte el contrato psicológico en uno escrito.
Su lector, además, no tiene prisa. Lo leerá dos veces y quizá se lo enseñe a quien decide, que no habló contigo. Escríbelo para esa segunda persona.
Anatomía de un presupuesto que se acepta
Aquí casi todo es tuyo, y está bien que lo sea: es donde se gana al cliente.
Presupuesto 2026-P-014
Lucía Ferrer, para Panadería Sol
Válido hasta el 15 de noviembre
Nueva web con la carta y los pedidos por WhatsApp. 2.850 € + IVA, lista en cinco semanas.
Lo que necesitáis
Que los vecinos encarguen el pan del domingo sin tener que llamar.
Qué recibes
5 páginas adaptadas a móvil · pedidos por WhatsApp · 2 rondas de cambios
No incluye
Textos y fotos · dominio y alojamiento · otros idiomas
Quién hace qué
Yo, diseño y publicación. Tú, textos y fotos antes del 10 de octubre; si llegan tarde, la entrega se mueve lo mismo.
Para aceptarlo, contesta «adelante» a este correo.
El resumen arriba: qué, cuánto y cuándo, en tres líneas.
- 1El resumen arriba: qué, cuánto y cuándo, en tres líneas.Esto es tuyo
- 2El problema, contado con las palabras del cliente.Esto es tuyo
- 3Entregables que se pueden comprobar.Esto es tuyo
- 4Lo que no incluye.Esto es tuyo
- 5Quién hace qué, y para cuándo.Esto es tuyo
- 6El precio línea a línea, con su IVA y su retención.Nyrut lo hace solo
- 7Hasta cuándo vale.Nyrut te ayuda
- 8Cómo aceptarlo, en un solo paso.Esto es tuyo
Primero el resumen; después, el detalle
El ejército de Estados Unidos lo enseña con una sigla: BLUF, «bottom line up front», la conclusión arriba (está en su reglamento de correspondencia, el AR 25-50). Quien decide quiere saber en diez segundos qué le propones, cuánto cuesta y cuándo lo tendrá. Si eso le convence, leerá el resto para confirmarlo.
Y lo leerá a saltos, empezando por el precio. No lo escondas al final: lo que se esconde parece caro. Pon el total en el resumen y el desglose donde toque.
En vez de: Estimado cliente: en respuesta a su amable solicitud, tenemos el placer de presentarle…
Mejor: Nueva web para Panadería Sol, con la carta y los pedidos por WhatsApp. 2.850 € + IVA, lista en cinco semanas. Este precio vale hasta el 15 de noviembre.
Cuenta el problema antes que la solución
La primera sección no habla de ti, sino de lo que el cliente necesita, y con sus palabras. «Queréis que los vecinos encarguen el pan del domingo sin tener que llamar» demuestra que has escuchado mejor que cualquier lista de servicios. Es el mismo alineamiento de vocabulario que en la factura, aquí con otro fin: que el cliente se reconozca en la primera línea.
Para demostrar que ya lo has hecho, cuéntalo como en una entrevista por competencias: situación, tarea, acción y resultado (el método STAR). En selección de personal se pregunta así porque las entrevistas sobre conductas pasadas concretas predicen mejor que las conversaciones genéricas (Janz, 1982). Cuatro frases con un dato al final convencen más que diez logotipos.
- Situación
- Una librería de Valencia perdía encargos los fines de semana, cuando nadie cogía el teléfono.
- Tarea
- Que pudieran encargar sin llamar.
- Acción
- Una web con el catálogo y el pedido por WhatsApp, en cuatro semanas.
- Resultado
- A los dos meses, un tercio de los encargos ya llegaba por la web.
El ejemplo es inventado. El tuyo, con tus datos: si el resultado no tiene cifra, mejor una frase del cliente que un número inventado.
Entregables que se pueden comprobar
Un entregable está bien escrito si, al terminar, los dos podéis decir sin discutir si se ha cumplido. Es el criterio SMART, que George Doran propuso en 1981 para que los objetivos de un equipo se pudieran evaluar: específico, medible, con un responsable, realista y con fecha (hoy se suele enseñar con «alcanzable» y «relevante», pero la idea es la misma). Lo que prometes a un cliente se mide igual.
En vez de: Diseño de la web
Mejor: Diseño de 5 páginas (inicio, carta, nosotros, pedidos y contacto), adaptadas a móvil
En vez de: Revisiones ilimitadas
Mejor: Dos rondas de cambios incluidas; a partir de la tercera, a 55 €/h
En vez de: Soporte
Mejor: Hasta 4 h al mes de cambios durante 3 meses, con respuesta en 2 días laborables
En vez de: Entrega rápida
Mejor: Primera versión el 20 de octubre; la final, 5 días después de recibir tus cambios
Lo que no incluye
La lista más rentable de un presupuesto es la de lo que no entra. Cada cosa que el cliente podría dar por hecha y no está incluida es una discusión que te ahorras. Dila ahora, cuando todavía es información y no una mala noticia.
- Los textos y las fotos
- No están incluidos. Si no los tienes, te paso presupuesto aparte.
- El dominio y el alojamiento
- Los contratas tú, a tu nombre; te ayudo a elegir.
- Otros idiomas
- La web va en español. Cada idioma más, aparte.
Quién hace qué, y para cuándo
En los proyectos se usan matrices RACI para que cada tarea tenga un responsable. En un presupuesto basta su versión mínima: lo que haces tú, lo que necesitas del cliente y para cuándo. Y una frase que proteja el calendario: si lo del cliente llega tarde, la entrega se mueve lo mismo.
- Tú
- Diseño, desarrollo, pruebas en móvil y publicación.
- El cliente
- Textos, fotos y logotipo antes del 10 de octubre, y los cambios de cada ronda en 3 días laborables.
- Si algo se retrasa
- La entrega se mueve los mismos días que el retraso.
El precio: cómo presentarlo
Desglósalo por partes, cada una con su porqué. Una petición acompañada de una razón se acepta más, aunque la razón sea sencilla (Langer y otros, 1978). «Pruebas en iPhone y Android, porque casi todos tus clientes te encontrarán desde el móvil» se discute menos que «Pruebas: 300 €».
Si la cifra es exacta, escríbela exacta. Un precio preciso (2.850 €) parece calculado y recibe contraofertas más moderadas que uno redondo (3.000 €), que invita a regatear (Janiszewski y Uy, 2008; Mason y otros, 2013). Que sea preciso porque lo has calculado, no para parecerlo.
Ofrece tres opciones, no diez. Una tercera opción cambia cómo se ven las otras dos (Huber, Payne y Puto, 1982), y el orden importa: presentadas de la más completa a la más sencilla, la elección tiende a subir (Suk, Lee y Lichtenstein, 2012). Más opciones no siempre bloquean —el famoso estudio de las mermeladas no se ha replicado de forma consistente (Scheibehenne y otros, 2010)—, pero tres se comparan de un vistazo y diez no.
Separa el pago en hitos: un anticipo al aceptar y el resto a la entrega. Pagar duele menos cuando el pago va cerca de lo que se recibe (Prelec y Loewenstein, 1998), y a ti te protege si el proyecto se para.
A un particular, dale el precio final con el IVA incluido: la ley de consumidores obliga a informar del precio total, impuestos incluidos. A una empresa, la base, el IVA y la retención por separado, como en la factura.
- Con mantenimiento · 3.390 €
- Todo lo de la completa y 3 meses de cambios, hasta 4 h al mes.
- Completa · 2.850 €
- Web de 5 páginas, pedidos por WhatsApp y dos rondas de cambios.
- Esencial · 1.950 €
- Web de 3 páginas con la carta y el contacto.
Precios sin IVA, de la más completa a la más sencilla.
Que decir que sí cueste un paso
Una conducta ocurre cuando coinciden tres cosas: las ganas, la facilidad y algo que la desencadene (Fogg, 2009). Si aceptar exige imprimir, firmar y escanear, le estás quitando facilidad a alguien que ya tenía ganas. «Para aceptarlo, contesta “adelante” a este correo» es el desencadenante, y no cuesta nada.
Ponle fecha de validez. No es un truco de urgencia: tu calendario y tus precios cambian, y la fecha le dice al cliente cuándo tiene que decidir. Entre 15 y 30 días es lo habitual.
Y cuida el final. De una experiencia recordamos sobre todo el momento más intenso y cómo terminó (Kahneman y otros, 1993). Que el presupuesto acabe con el siguiente paso y una frase de persona, no con las condiciones legales.
El correo del presupuesto
Asunto: Presupuesto de la web de Panadería Sol · 2.850 € + IVA · válido hasta el 15 de noviembre Hola, Ana: Te mando el presupuesto de la web, con las tres opciones que hablamos. Si te encaja, contesta «adelante» a este correo y te reservo las semanas a partir del 20 de octubre. Si tienes cualquier duda, lo vemos en una llamada de diez minutos. Lucía
El seguimiento, a los cuatro días
Hola, Ana: ¿has podido ver el presupuesto? Si te ayuda a decidir, te cuento en diez minutos la diferencia entre la opción completa y la esencial. Las semanas del 20 de octubre las tengo libres hasta el viernes.
Lo de las semanas libres, solo si es verdad. La urgencia inventada se nota, y se paga.
Antes de enviarlo
0 de 12 comprobadas
De estas 12 comprobaciones, 7 son tuyas: las de escribir. Nyrut se queda las 5 de las cuentas, la numeración y el paso a factura.
Cómo te ayuda Nyrut
En Nyrut, un presupuesto se hace igual que una factura: con sus líneas, su IVA y su retención, numerado solo y sin contar para tus impuestos. Lo mandas por email o con un enlace y lo marcas como aceptado o rechazado. Cuando es que sí, «Convertir en factura» crea la factura con las mismas líneas, su número y su fecha.
Así, lo que escribiste bien aquí llega intacto a la factura, que es donde se cobra.
Este manual explica cómo hacerlo bien; las reglas fiscales de tu caso, con tu gestoría.
Fuentes
- Rousseau, D. M. (1989). Psychological and implied contracts in organizations. Employee Responsibilities and Rights Journal, 2(2), 121–139.
- Department of the Army. Army Regulation 25-50: Preparing and Managing Correspondence.
- Janz, T. (1982). Initial comparisons of patterned behavior description interviews versus unstructured interviews. Journal of Applied Psychology, 67(5), 577–580.
- Doran, G. T. (1981). There's a S.M.A.R.T. way to write management's goals and objectives. Management Review, 70(11), 35–36.
- Langer, E. J., Blank, A. y Chanowitz, B. (1978). The mindlessness of ostensibly thoughtful action: the role of «placebic» information in interpersonal interaction. Journal of Personality and Social Psychology, 36(6), 635–642.
- Janiszewski, C. y Uy, D. (2008). Precision of the anchor influences the amount of adjustment. Psychological Science, 19(2), 121–127.
- Mason, M. F., Lee, A. J., Wiley, E. A. y Ames, D. R. (2013). Precise offers are potent anchors: conciliatory counteroffers and attributions of knowledge in negotiations. Journal of Experimental Social Psychology, 49(4), 759–763.
- Huber, J., Payne, J. W. y Puto, C. (1982). Adding asymmetrically dominated alternatives: violations of regularity and the similarity hypothesis. Journal of Consumer Research, 9(1), 90–98.
- Suk, K., Lee, J. y Lichtenstein, D. R. (2012). The influence of price presentation order on consumer choice. Journal of Marketing Research, 49(5), 708–717.
- Scheibehenne, B., Greifeneder, R. y Todd, P. M. (2010). Can there ever be too many options? A meta-analytic review of choice overload. Journal of Consumer Research, 37(3), 409–425.
- Prelec, D. y Loewenstein, G. (1998). The red and the black: mental accounting of savings and debt. Marketing Science, 17(1), 4–28.
- Real Decreto Legislativo 1/2007, texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (artículo 60). boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2007-20555
- Fogg, B. J. (2009). A behavior model for persuasive design. Proceedings of the 4th International Conference on Persuasive Technology.
- Kahneman, D., Fredrickson, B. L., Schreiber, C. A. y Redelmeier, D. A. (1993). When more pain is preferred to less: adding a better end. Psychological Science, 4(6), 401–405.