Hola:
Hay una pantalla de Nyrut de la que estoy especialmente orgulloso.
No tiene gráficos, ni estadísticas, ni una lista interminable de cosas que hacer. De hecho, apenas tiene nada.
Solo tres palabras:
«Todo al día.»
Y ya está. Puedes seguir con tu vida.
Soy Hayder, ingeniero de software, diseñador de producto, autónomo y responsable de que estés leyendo esto en lugar de estar haciendo algo más interesante.
Aunque espero que merezca la pena.
Llevo 16 años diseñando y construyendo software y hay algo que nunca he terminado de entender: cómo hemos conseguido crear herramientas capaces de hacer auténticas barbaridades y, sin embargo, para llevar las facturas de un negocio todavía necesitas una paciencia que no viene incluida en el precio.
Yo tenía mi programa de facturación, mi gestoría y mis buenas intenciones de llevarlo todo al día.
Sobre todo lo último.
Hasta que me cansé de tener que estar pendiente de todo y decidí construir Nyrut. Primero para mí, después para el negocio de mi padre y, finalmente, para cualquiera que tenga mejores cosas que hacer que perseguir facturas.
La idea era sencilla: que el programa se ocupara de mantener las cosas en orden, me avisara con tiempo cuando hiciera falta y, el resto del tiempo, me dejara tranquilo.
Por eso, cuando todo está al día, Nyrut no te pide absolutamente nada.
No hay quince gráficos intentando convencerte de que tienes un negocio importantísimo. Que lo tienes, por supuesto. Y si un domingo por la mañana te apetece admirar su evolución, puedes hacerlo.
Los gráficos están ahí, cuando los necesitas y donde los necesitas.
Tampoco hay una barra de progreso felicitándote por haber emitido tres facturas.
Que está muy bien facturar, pero tampoco vamos a montar una fiesta. Cuando te las paguen, ya hablamos.
En cambio, si hay algo pendiente, Nyrut te lo dice. Si se acerca una fecha importante, te avisa con tiempo. Y cuando toca preparar los impuestos, tienes las estimaciones y la documentación lista para tu gestoría.
No presenta los impuestos por ti ni sustituye a tu gestoría. Tampoco he encontrado la forma de conseguir que Hacienda se olvide de nosotros, pero sigo abierto a sugerencias.
Después de tantos años haciendo software, cada vez tengo más clara una cosa:
La mejor herramienta no es la que más cosas te permite hacer. Es la que consigue que tengas menos cosas que hacer.
Eso es lo que intento construir con Nyrut.
Y si algún día entras y ves «Todo al día», espero que disfrutes de esas tres palabras tanto como yo.
Significa que puedes cerrar la pestaña.
Que bastante tienes.
Un abrazo,
Hay una pantalla de Nyrut de la que estoy especialmente orgulloso.
No tiene gráficos, ni estadísticas, ni una lista interminable de cosas que hacer. De hecho, apenas tiene nada.
Solo tres palabras:
«Todo al día.»
Y ya está. Puedes seguir con tu vida.
Soy Hayder, ingeniero de software, diseñador de producto, autónomo y responsable de que estés leyendo esto en lugar de estar haciendo algo más interesante.
Aunque espero que merezca la pena.
Llevo 16 años diseñando y construyendo software y hay algo que nunca he terminado de entender: cómo hemos conseguido crear herramientas capaces de hacer auténticas barbaridades y, sin embargo, para llevar las facturas de un negocio todavía necesitas una paciencia que no viene incluida en el precio.
Yo tenía mi programa de facturación, mi gestoría y mis buenas intenciones de llevarlo todo al día.
Sobre todo lo último.
El problema no era hacer una factura. Ni registrar un gasto. Ni siquiera pagar los impuestos, aunque eso último duele un poco más.
El problema era tener que estar pendiente de todo.
Acordarme de qué faltaba, comprobar que los números cuadraban, revisar cuándo vencía cada cosa y perseguir facturas que, por algún motivo, siempre decidían desaparecer cuando más falta hacían.
Durante un tiempo pensé que simplemente tenía que organizarme mejor. Dedicarle un rato cada semana, ponerme recordatorios, revisar las cuentas con más frecuencia… Ya sabes, todas esas cosas que uno se propone hacer a partir del lunes.
Pero cuanto más lo pensaba, menos sentido le encontraba. ¿De verdad necesitaba organizarme mejor para utilizar un programa que, precisamente, debía ayudarme con eso?
Así que decidí resolverlo por mi cuenta.
Para mí, sin más.
Lo llamé Nyrut.
No quería reinventar la contabilidad ni descubrir una nueva forma de hacer facturas. Bastante tenemos con las que ya existen.
Quería algo que se ocupara de mantener las cosas en orden, me avisara con tiempo cuando hiciera falta y, el resto del tiempo, me dejara tranquilo.
Que parece poca cosa, hasta que descubres lo agradable que es no tener que acordarte de todo.
Y ahí es donde volvemos a las tres palabras del principio.
Cuando entras en Nyrut y todo está al día, no tienes que hacer absolutamente nada.
No hay quince gráficos intentando convencerte de que tienes un negocio importantísimo. Que lo tienes, por supuesto. Y si un domingo por la mañana te apetece admirar su evolución, puedes hacerlo.
Los gráficos están ahí. Pero cuando los necesitas y donde los necesitas.
Lo mismo ocurre con los plazos. No están para recordarte que mañana es martes, sino para que no se te pase algo que de verdad importa.
Y tampoco hay una barra de progreso felicitándote por haber emitido tres facturas.
Que está muy bien facturar, pero tampoco vamos a montar una fiesta. Cuando te las paguen, ya hablamos.
En cambio, si hay algo pendiente, Nyrut te lo dice. Si se acerca una fecha importante, te avisa con tiempo. Si hay facturas sin enviar o gastos sin clasificar, sabes cuáles son. Y cuando llega el momento de preparar tus impuestos, tienes las estimaciones y la documentación para tu gestoría.
No tienes que acordarte de comprobarlo todo constantemente.
Y eso, aunque parezca una tontería, cambia bastante las cosas.
Porque una cosa es llevar un negocio y otra muy distinta es pasarte el día administrándolo. Da igual que trabajes por tu cuenta o tengas una pequeña empresa con empleados: probablemente ya tienes suficientes cosas en la cabeza.
Después de empezar a utilizar Nyrut, terminé llevando también las facturas del negocio de mi padre, que tiene la mala costumbre de pensar que, por ser informático, puedo resolver cualquier cosa que tenga una pantalla.
Esta vez, al menos, tenía razón.
Más adelante lo probó un amigo y acabé convencido de que merecía la pena abrirlo a más gente.
Y aquí estamos.
No voy a prometerte que Nyrut hará desaparecer tus obligaciones fiscales. No presenta los impuestos por ti ni sustituye a tu gestoría. Tampoco he encontrado la forma de conseguir que Hacienda se olvide de nosotros, pero sigo abierto a sugerencias.
Lo que sí hace es quitarte de encima buena parte del trabajo de organización, las comprobaciones y los recordatorios. Y darte la tranquilidad de saber que, si algo necesita tu atención, te enterarás a tiempo.
Porque, después de tantos años haciendo software, cada vez tengo más clara una cosa:
La mejor herramienta no es la que más cosas te permite hacer. Es la que consigue que tengas menos cosas que hacer.
Eso es lo que intento construir con Nyrut.
Y no lo digo solo como ingeniero o diseñador. También soy autónomo, tengo una SLU y conozco de primera mano todo lo que supone llevar un negocio. Lo bueno, lo malo y esos correos de la gestoría que uno abre con cierta prudencia.
Supongo que esa combinación tiene bastante que ver con cómo ha terminado siendo Nyrut.
Si lo pruebas y encuentras algo innecesariamente complicado, escríbeme. Leo personalmente los mensajes y, aunque no prometo darte siempre la razón, sí prometo escucharte.
Sobre todo si tienes razón.
Y si algún día entras en Nyrut y ves «Todo al día», espero que disfrutes de esas tres palabras tanto como yo.
Significa que no tienes nada pendiente.
Que puedes cerrar la pestaña.
Y que, por una vez, hay un programa que no necesita nada de ti.
Un abrazo,
Hayder · Escríbeme
Ingeniero de software, diseñador de producto, autónomo y el que hizo Nyrut























